Delitos informáticos: La técnica del salami
¡Ah! ¡El Salami!
Ese exquisito manjar, menospreciado por muchos, y que degustábamos en los años de Universidad las noches de los Viernes al terminar las clases, con un botellín de cerveza bien frio.
Veamos un poco de cultura gastronómica.
El Salami se elabora con una mezcla de carnes de vacuno y porcino sazonadas, que se ahuman y posteriormente se dejan curar al aire. Similar al salchichón en su aspecto a primera vista, destaca por ser muy tierno, con un sabor suave y aromático, cortándose generalmente en lonchas muy finas.
Y es aqui, querido lector, donde comienza la historia de la Técnica del Salami. Una técnica casi tan antigua como el hombre, donde se intenta obtener el mayor beneficio posible a partir de pequeñas cantidades tomadas de diversas fuentes.
¿Recordais la película “Superman III” de 1983? En ella Richard Pryor protagonizaba una escena que muestra perfectamente una de las múltiples variantes de este delito, fácil de ejecutar, relativamente simple de programar y dificilmente detectable salvo mediante una auditoría exhaustiva:
Hackers históricos: Gary McKinnon
He dudado mucho si clasificar la historia de McKinnon cómo hacker (no creo que sus acciones merezcan la categoría de “investigador”), pero sin duda, es un caso que podemos clasificar de histórico por todas las acciones legales y políticas a su alrededor.
Y es que el caso de McKinnon tiene, al menos, cierto interés desde el punto de vista del Derecho Internacional.
Comencemos a analizar la biografía de este personaje, y las implicaciones de sus acciones.
Gary McKinnon, nacido en Glasgow en 1966, tuvo una vida de lo más normal hasta que dejó la escuela en 1983 para trabajar como peluquero. Pocos años antes, habían comenzado a aparecer en el mercado los primeros ordenadores personales (los PET de Commodore, por ejemplo), McKinnon comenzó a estudiar informática de forma autodidacta.
Algún tiempo después, gracias a los ahorros de su trabajo, McKinnon hizo varios cursos que le permitieron obtener el título de Administrador de Sistemas.
Sin embargo, había algo que atraía la atención mucho más que la informática: los OVNIs. Estaba convencido de que mucha información sobre esta materia se encontraba restringida al público. Según sus propias palabras, su meta era:
“Buscar evidencias de la existencia de OVNIs y probar que el gobierno estadounidense posee tecnología antigravitatoria. Esta tecnología permanece oculta ya que al gobierno norteamericano no les interesa que se pueda producir energía libremente.”
Hackers históricos: Kevin Mitnick, el Condor
En esta serie sobre hackers, llegamos a uno de los grandes y más famosos: Kevin Mitnick. Un personaje realmente fascinante, capaz de dominar aspectos tanto tecnológicos como Ingeniería Social, que llegó a lo más alto en el mundo del hacking, cayó y alzó el vuelo de nuevo. Posiblemente la mejor historia de hackers que conozco: espionaje internacional, fugitivos, romance y traiciones.
Hace ya 47 años, en un pueblecito de la soleada California, venía al mundo el retoño del matrimonio Mitnick. Algo que debería ser el comienzo de una infancia felíz, rodeado por gente que te quiere… no lo fue tanto. Apenas unos años después, siendo aún muy niño, los padres de Kevin se divorciaron.
Eso hizo que Kevin se volviera extraordinariamente introvertido, pasando la mayor parte de su tiempo libre encerrado en casa leyendo prácticamente todo lo que pasaba por sus manos, absorbiendo cualquier dato, información o conocimiento por simple que pareciera.
Y el cine, sobre todo el cine. Le apasionaba. Especialmente una película estrenada en 1975 que le marcaría en su futuro: Los tres días del Condor.
En ella, Robert Redford interpretaba a un bibliógrafo de la CIA que un día, al volver a la oficina, encuentra a sus compañeros asesinados. Durante tres días, Joseph “Condor” Turner (Robert Redford), huye de sus perseguidores mientras intenta aclarar lo sucedido.
Le marcó tanto esa película, que adoptó ese nombre en los círculos de Phreakers: Condor
En 1976, con 16 años, Condor consiguió penetrar con éxito a través del sistema de seguridad de su primer objetivo: el ordenador de su instituto donde se almacenaban los expedientes y calificaciones de todos los alumnos.
Siempre dice que fue por curiosidad, y que no cambió nada…
